
Durante en la época prehispánica, el pulque fue considerado como una bebida ritual ofrendada a las deidades. Existen registros que demuestran que tanto en Teotihuacán como en Xochicalco se usó el pulque en rituales y ceremonias en donde se irrigaba la tierra con esta bebida para dar de "beber" a la tierra, y con ello atraer la abundancia de alimentos.
Entre los mexicas, el pulque se bebía en diversas ceremonias religiosas como ofrenda a los dioses. También se utilizaban en otras ceremonias como en bodas hasta en los sacrificios de guerreros. En ciertas festividades, el pueblo podía deleitarse de esta bebida, sin embargo a pesar de que su consumo era común, la embriaguez era sancionada entre los mexicas. Si se sorprendía a alguien de la clase campesina borracho, se le humillaba rapando su cabeza en público. Si el que se embriagaba era de la nobleza, se le destituía del cargo público que ocupaba y, si reincidía, se le condenaba a muerte. Las sanciones a la clase alta eran más severas porque se consideraba que tenían una responsabilidad moral mayor con el pueblo y los dioses. Solo los ancianos podían beberlo sin limitaciones. Son diversos los pueblos indígenas que consumen el pulque actualmente.